A solicitud de Martín estoy presente para dar la bienvenida al libro El abrazo a la pintura y celebrar la memoria de la mujer a la que debemos lo que ninguna mujer logró antes que ella, ni después (en las dimensiones de su logro): este Museo Gurvich.
Además de haber sido curadora a tiempo completo de la obra de José Gurvich, Totó fue madre de Martín, tía de Sylvia, amiga de muchas personas entre quienes asisten a esta presentación. También fue entrevistada por Daniel Rovira varias veces y es por eso que podemos esperar, a la vez, repaso y novedad en este libro, al que me honra recibir en nombre de todos/as.

Conocí a Totó en mi infancia y tuve oportunidad de conversar con ella en distintas circunstancias. En lo personal debo decir que fue generosa conmigo y, aunque sus consejos (provenientes de su experiencia como legataria de un acervo artístico) no hayan podido ser puestos en práctica en mi caso (dada la diferencia de situación en que me tocó ser sujeto sucesorio de obra artística), los agradecí toda la vida. Aparte de eso, Totó también ofrecía-donaba gratuitamente- (eso sentía yo) una lección de fortaleza espiritual y de vitalidad en todo sentido. Escribo esto y pienso en las cerámicas eróticas de Gurvich donde quedó plasmada la vitalidad del amor que se entregaron.

Sin el tesón –y la visión estratégica- de Julia Añorga, sin el concurso de esa voluntad sin decaimientos que aparenta haber sido su guía, no habría llegado a culminar la obra que emprendió apenas quedó viuda, sin aviso, en país extranjero, con un niño a cargo y la obra del marido dispersa (buena parte entregada para su exposición a poderosa galería de –creo- la Quinta Avenida y otro lote largamente retenido en la aduana neoyorquina). Abro un paréntesis para intercalar una reflexión a compartir o acaso una pregunta. Y es esta: entre esa inalterable voluntad de rescate de la obra que se quedó huérfana del artista tan temprano y el ritmo, sin desfallecimientos, del quehacer artístico de Gurvich, siempre inspirado, siempre productivo… ¿no advierten una coincidencia temperamental, una misma matriz del vivir?, ¿acaso de destino? Esto se me ocurre ahora y creo que sí, que la hubo… Ellos actuaban –por decirlo de una manera ilustrativa- al revés que Hamlet: sin que la duda paralizara sus acciones. Actuaban con un poderoso caudal de convicción y entrega. Y cierro paréntesis.

Hace unos años escribí un texto de homenaje a Totó titulado “La mies del empecinamiento” (algo así como “la cosecha de la voluntad”). Y pienso que ese atributo (el del tesón y la paciencia asociados) caro a la escala de valores de la modernidad (tanto así como el principio del ahorro) no ganaría adeptos así nomás en tiempos posmodernos, de globalización y posverdad. (Yo valoro con mis ojos, con la sensibilidad de mi época a Totó y a su trazado de vida…) Pero lo que sí creo es que aun en estos tiempos instantáneos del touch and go, su capacidad sobresaliente para la detección del objetivo y la acción, le valdrían homenaje ante el observador más distraído. (Horacio Castells hablaba de la eficacia de su “ingeniería financiera” y desarrollar el punto daría para un capítulo entero.)

En ocasión de la apertura del Museo Gurvich (2005) la entrevisté y esta es una oportunidad propicia para cederle la palabra con la transcripción de un tramo de aquel diálogo.

-Estoy contenta y muy asustada porque es un emprendimiento, para mi edad, infinito. Pero es ahora o nunca. Aunque en mi espíritu no siento la edad, en el cuerpo sí. Por eso, aunque sea corta la vida del Museo, hay que hacerlo ya.

- Yo prefiero desearle una vida larga.

- Precisamos el apoyo de empresas, instituciones públicas y del público para que este esfuerzo inicial de la familia sea el empujón y el museo logre ser una presencia perdurable en la ciudad. Deseamos que sea sentido como un compromiso con la cultura y con el futuro. Que este museo motive, genere más confianza en nosotros mismos, ayude a descubrir la importancia del aporte de nuestros inmigrantes, de la educación igualadora, de la persistencia como cualidad para concretar los proyectos y los sueños. Estamos trabajando en la planificación de actividades y en el desarrollo de estrategias de sustentabilidad pero es un desafío colectivo... Tuvimos señales alentadoras el Día del Patrimonio. Desfilaron miles de personas que nos contagiaron entusiasmo. Sentí que no se trata de un acto de locura”.

Hasta aquí la transcripción de aquella entrevista publicada en el semanario Brecha .

Creo que coincidirán conmigo en la vigencia de aquel pensamiento fundador. Y que coincidiremos en agradecer a todas/os quienes han sostenido y sostienen la institución, su proyecto social (esto del reconocimiento al “aporte de los inmigrantes” –en esta hora espantable de fronteras cerradas al flujo de migrantes; esto de la “cualidad de la persistencia para alcanzar los sueños”) así como también su proyección social (niños, adolescentes, educadores) de la cual se hace legatario, en estas fechas, el estado uruguayo.

Larga vida a la memoria de esta pionera inolvidable.

Bienvenida al libro que procura preservar y dar continuidad a aquel/este legado social de Totó Gurvich, perdurable en la vida del Museo.

Tatiana Oroño.
14.08.2019

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